Historia del Coliseo
El famoso anfiteatro de la ciudad de Roma, llamado Coliseo, se
construyó en el siglo I y está situado al este del Foro Romano,
siendo el mayor de los que se construyeron en el Imperio Romano.
Conocido originalmente como Anfiteatro Flavio, pasó a ser llamado
Colosseum porque a su lado había una gran estatua, el Coloso de
Nerón, un gigantesco monumento dedicado al emperador Nerón que
posteriormente sufrió transformaciones hasta su total desaparición.
El Coliseo tenía un aforo para 50.000 espectadores sentados, con
ochenta filas en las gradas. Los que estaban más cerca de la arena
eran el emperador y los senadores y, de manera progresiva, se iban
situando los estratos sociales de clases más bajas. Se terminó de
construir en el año 80 cuando gobernaba el emperador Tito, y fue
modificado durante el reinado de Domiciano.
El Coliseo se siguió utilizando durante casi 500 años, y se
celebraron los últimos juegos durante el siglo VI, bastante más
tarde de la tradicional fecha de la caída del Imperio Romano de
Occidente fijada en el año 476. Además de las luchas entre
gladiadores, también se realizaron muchos otros espectáculos como la
caza de animales, ejecuciones públicas, recreaciones de famosas
batallas y obras de teatro basadas en la mitología clásica. El
edificio dejó de ser usado para estos propósitos durante la Alta
Edad Media. Más tarde fue reutilizado como refugio, fábrica, sede de
una orden religiosa, fortaleza y cantera. De sus ruinas se extrajo
abundante material para la construcción de otros edificios, hasta
que fue convertido en un santuario cristiano en honor a los
prisioneros martirizados durante los primeros años del cristianismo.
Esta medida contribuyó a detener el expolio y ha hecho posible su
conservación hasta nuestros días.
Aunque la estructura está seriamente dañada debido a los terremotos
y por la acción de los canteros, que extraían sus piedras para
usarlas en otras construcciones, el Coliseo siempre ha sido visto
como un icono de la Roma Imperial y es uno de los ejemplos mejor
conservados de la arquitectura romana. Es una de las atracciones
turísticas más populares de la moderna Roma y aún está muy ligado a
la Iglesia Católica Romana, por lo que cada Viernes Santo el Papa
encabeza el vía crucis hasta el anfiteatro.
El Coliseo, junto con todo el centro histórico de Roma, es declarado
Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1980.
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